Vírgenes desnudas caminando sobre el asfalto de un noviembre
torcido.
Empapadas en el almizcle seductor que regocija al rico.
Lloráis esperando ser la novia de un día sin final, mordiéndoos
los labios.
Sabiendo que será vuestro último desliz. Os veo suspirar
entre las dunas prohibidas.
Sois ellas, caminando sobre los tacones de la risa
escupiendo versos inexistentes.
Esculpiendo el mítico suspiro que se agota en un breve reino.
Sólo el ocaso os empujara al escenario con valentía.
Resuenan en la lejanía los metálicos abalorios como gritos
estruendosos.
En la habitación más oscura.
Ellas se vuelven distantes, renacen como mujeres, ¡dejar de
ser diosas!
VersoRojo
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