Me persigue
en la soledad de un camino que no existe
Vestida
por la negritud del no saber amar
Con el rostro cubierto por la costra del pálido frío
De sus cabellos entroncados y dorados surge su más tierno
deseo
Tan verdadero como el abrupto paisaje demoledor de su ego
Me persigue para ofrecerme el último adiós
Para regalarme su pañuelo encharcado de lágrimas injustas
solo antes de
quemarse entre llamas de espinas
de regresar a la herida
Sin verme
Arrinconada entre sus últimos días
sin palpar en su pecho el abismo que la envuelve
me persigue en sus volátiles delirios
Está lejos del beso más sencillo
ajusticiada en la pena más dura
Desenterrada en la vida que la asesina
Castillos hechos de días sin carne
devoran el cielo que jamás pisará
Y aún así la máscara
desea que sea ella
quien a mi me persiga
VersoRojo
No hay comentarios:
Publicar un comentario