miércoles, 3 de enero de 2018

Noche del verso rojo

Siento el fresco de la mañana
Me impregna de su oleaje insulso
Mientras me abro las venas
que no sangran .¡ Y me extraño!
Tres líneas envuelven mi cerebro
en un árbol como el enebro
Me avisa para que no tenga frondosa prisa
El invernadero me arrastra
hacia la costa de un milenio roto
sin cartas que poder escribirte
Son mis dedos cartílagos de elefante
creados para ideas de un gigante
en la perfecta soledad
Y la magia encorseta el misterio
el mañana, el odio, el templo
con abrasados testimonios
en el mar que rodea Creta
Vomito el estropajo que discierne
mis entrañas. Amasijo de hijos
ahora muertos
Miradme porque no me creo
Asesinadme. Hoy lo hago yo

VersoRojo



2 comentarios:

  1. Me impresiona la rotundidad con el que eres capaz de plasmar la soledad en tus versos: "Son mis dedos cartílagos de elefante creados para dedos de un gigante", es una metáfora extraordinaria. Pero en esa intensa y bellísima oscuridad que describes hay luz; está en el invernadero... Un lugar mágico donde todo se transforma. Es maravilloso leerte. Besos Verso Rojo!

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  2. El mar que rodea Creta: La soledad más absoluta donde sólo uno se puede encontrar. Gracias por tu maravillosa y cartilaginosa lectura. Besos Eleonora

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