19 Febrero 2020
Sentía danzar, danzar,
danzar
el gran peso de las monedas
como el brillo de un
firmamento
que tapa al ciego y descubre
al rico
tronando en el bosque de
una única raíz
Deambulaba, María, descalza
y desnuda
bajo su brillo
palpando en la vieja
soledad
buscando sus vestidos
hundidos en tristeza
Robado al mundo exhausto su
mayor belleza
se esconden en cieno
cual secreto
como dulce mentira
Vuelvo a mirarte, vieja
dama,
y sigo sin verte
sólo huellas de tus pies
inertes
levitando en su carne viva
No
encuentras al hijo que tienes
No ves al
hijo que es
A María!!
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