Me alcanzan desde el lugar más lejano
parturientas palabras de una diosa
Vienen de ese infinito desconocido
riéndose de mi
asomando secretos obscenos
Duelen sus cristales en mi garganta
puntas de una verdad
despierta en el sinsabor
de una mañana de traición
Yo, que apelé al castigo
se hace en mí
eco de mis deseos
el divorcio de la eterna promesa
Germina firme el dolor que hiere
Lo amamanto en mi interior
Herida que nunca muere
si yo no muero
Abandonan las palabras el jardín del amor
para adentrarse en el desierto de mi odio
Ahora seré para ti solo una canción
VersoRojo
Adoro el magnetismo de tus versos. Este poema es enigmático y bellísimo en toda su amplitud. Divina confrontación entre castigo y deseo. Besos Verso Rojo.
ResponderEliminarSon los versos que marcan un final y un principio. Gracias por tu hermosos ojos que leen mis vulgares versos. Besos
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