sábado, 10 de marzo de 2018

LOS NOMBRES DIFUMINADOS

Sobre tablas marchitas
rémoras de madera envejecida
tenuemente aun se leen sus nombres
envilecidos en olvido de cal
envueltos en verde moho escondiendo su oro perdido
capricho de un pálido recuerdo
que asoma en su rancio olor
Cada uno de sus nombres de muerte y hechizo
en mi espalda salpican
en espinoso latigazo
rasgando en surco hundido mi frágil piel
Y así, cada instante, sin descanso, en vértigo perpetuo
extenuándome en dolor de alfombra extensa
en relámpagos que claman su voz perdida
se trenza la carcomida historia
testigo de noches de insomnio y alcohol
cual caballo asolador de la droga que asfixia
Tablas que grabaron en su tenebroso hueco
un epitafio
el nombre  del hombre  más joven

VersoRojo

2 comentarios:

  1. Me impresiona mucho este poema por el enfoque tan profundo que le das. El eterno problema del hombre: ¿cómo gestionar el tiempo? ¿Con acierto o con el más funesto desacierto? Tus letras invitan a la reflexión y a releerlas por la variedad de mensajes que proyectan tus versos. Felicidades, me encantó leerlo. Besos Verso Rojo

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    1. Gracias. Es cierto que mis letras buscan la reflexión. Esa verdad que nunca se encuentra.Besos Elonora

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