Arrastran los corderos hasta
la horca
traiciones desnudas de vida
Cuelgan nudos alzados sobre
tablas de espinos
Los nichos mohosos aguardan
a esconderos
Miedo sereno de melodía
seca
Sudor ahogando el temblor
Se recitan versos desolados
sajando el adios unos
labios trémulos
Es la voz del último
momento
Siéntela cuando no tienes
ojos
Te muerde en lo mas hondo
del pecho
La indecisión dirige el
canto de piedras
como agua que despierta de
un letargo
Anónimos sois por el
capricho del destino
Dóciles en la verdad de un
cadalso
Son esas manos que ya no
tocan
VersoRojo
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