Esta poesía es imperfecta en toda su amplitud, en toda su
creación.
Está inacabada, inconclusa en el alma rimada y es así como prefiere permanecer. Desde un principio me ha impedido que hablara sobre ella. Y frena mi ímpetu y mi admiración por ella. La odio tanto como ella a mi.
No puedo explicar el motivo, no lo encuentro. No lo percibo.
Pero ha pasado de ser una poesía inexistente a ser poesía
divina y por último verso rojo.
Quizás no quiera tener padre creador, y se muestra infiel. Se muestra eterna. Ajena.
Así quedará escrito tanto para ti como para mi. Nexo del nuevo mundo.
El cuerpo mojado
Lluvia que moja las costillas
desgastadas
señalando el camino de la cruz
Se muestran desnudas
ante la pulcritud de la mirada
plomiza
Vida escondida
Piel marchita
ajena al odio que la habita
empapándose de la verdad
escurridiza
débil piel absorbiendo su goteo
como símbolo de la vida
frescura e inútil recuerdo
piel marchita
sin odio que la habita
Piel que ya no es roca
hecha caliza
y el huracán ahora es brisa
Esperando derramarse al borde de la
cornisa
Escondiendo el final
que viaja en el perfume evaporado
Cuerpo mojado por el paso del
tiempo derramado
Sin encontrar otra mirada
De la lluvia que le lleva a su
exilio